Escasez de componentes: la flexibilidad es clave

Renovar la infraestructura IT se ha convertido en un desafío

 
La renovación de los servidores de una empresa debería responder únicamente a criterios tecnológicos y de negocio. Sin embargo, el contexto actual ha añadido un factor que cada vez condiciona más las decisiones de infraestructura: la disponibilidad de componentes.
 
El crecimiento de la demanda de hardware para proyectos de inteligencia artificial está ejerciendo una presión significativa sobre el suministro de memoria y almacenamiento, con un impacto directo tanto en los costes como en los plazos de entrega.
 

Según Gartner, los precios de la memoria DRAM podrían aumentar hasta un 125 % en 2026, mientras que el coste de la NAND Flash podría incrementarse un 234 %. Además, la consultora no prevé una estabilización significativa del mercado antes de finales de 2027.

 
Para las empresas que necesitan renovar su infraestructura, este escenario suele traducirse en presupuestos más elevados y tiempos de entrega difíciles de asumir. Sin embargo, no siempre es necesario elegir entre pagar más o esperar varios meses para disponer de un nuevo servidor.
 
 

El primer paso: dimensionar correctamente

Ante esta situación, Gartner recomienda adoptar medidas como ajustar con precisión las necesidades de rendimiento, prolongar la vida útil del hardware cuando sea viable y considerar alternativas tecnológicas que permitan optimizar costes y disponibilidad.
 
Esta recomendación cobra especial importancia en los proyectos de renovación de servidores.
 
No siempre es necesario optar por la configuración más potente del catálogo. La clave está en identificar las necesidades reales de cada entorno: qué aplicaciones se ejecutarán, cuál será la carga de trabajo, qué crecimiento se espera a medio plazo y qué componentes son realmente críticos para alcanzar el rendimiento requerido.
 
Partiendo de este análisis, es posible evaluar distintas configuraciones y tomar decisiones más eficientes desde el punto de vista técnico y económico.
 
 

El problema no es solo el precio: también es la disponibilidad

En un mercado sometido a tensiones de suministro, coste y disponibilidad son variables inseparables.
 
Los grandes fabricantes trabajan habitualmente con plataformas altamente estandarizadas. Cuando determinados componentes escasean, algunas configuraciones pueden dejar de estar disponibles o pasar a tener plazos de entrega considerablemente más largos.
 

TrendForce alertaba ya en abril de 2026 sobre el aumento de los tiempos de suministro de diversos componentes utilizados en servidores empresariales, con algunos casos acercándose incluso al año de espera.

 
Esta situación introduce una nueva variable en cualquier proyecto de renovación: ya no basta con decidir qué servidor se necesita. También es imprescindible conocer qué configuración está realmente disponible y cuándo podrá entregarse.
 
En este contexto, la capacidad de adaptación puede convertirse en una ventaja competitiva.
 
 
 

Más allá del servidor estándar: configuraciones a medida

Un servidor empresarial no tiene por qué diseñarse de una única manera.
 
Un análisis detallado de la carga de trabajo permite determinar con precisión las necesidades de procesamiento, memoria, almacenamiento y capacidad de crecimiento de cada entorno. A partir de ahí, la configuración puede adaptarse a la disponibilidad real del mercado sin comprometer los requisitos técnicos del proyecto.
 
Si una determinada memoria incrementa significativamente el coste o presenta problemas de suministro, es posible estudiar una distribución alternativa de RAM. Si una solución de almacenamiento implica plazos excesivos, pueden valorarse otras opciones compatibles. Del mismo modo, si una configuración concreta de CPU no está disponible, puede analizarse otra plataforma capaz de ofrecer el rendimiento necesario.
 
La realidad es que una configuración de catálogo rara vez constituye la única solución posible.
 
 
 

Flexibilidad no significa elegir el componente más barato

Adaptarse a las condiciones del mercado no consiste en sustituir componentes indiscriminadamente para reducir costes. El objetivo es encontrar el equilibrio adecuado entre rendimiento, fiabilidad, disponibilidad, escalabilidad y presupuesto.
 
Por ello, cualquier proyecto de renovación debería comenzar con una evaluación rigurosa de las necesidades de la empresa y finalizar con una configuración técnicamente validada.
 
Preguntas como qué aplicaciones ejecutará el servidor, cuántos usuarios deberá soportar, qué capacidad de almacenamiento será necesaria, cuál es la previsión de crecimiento o qué componentes son críticos para la operación permiten definir una infraestructura ajustada a la realidad del negocio.
 
Este enfoque ayuda a evitar tanto el sobredimensionamiento como la dependencia de una configuración específica difícil de conseguir.
 
 
 

Renovar ahora sin quedar atrapado en los plazos

Aplazar una renovación también tiene un coste.
 
Los servidores más antiguos suelen ofrecer un menor rendimiento, consumen más energía y pueden limitar la incorporación de nuevas aplicaciones o la evolución de determinadas cargas de trabajo.
 
Por eso, cuando la actualización es necesaria, esperar indefinidamente a que el mercado se estabilice no siempre es la estrategia más adecuada.
 
Una alternativa consiste en diseñar una configuración adaptada a los componentes disponibles actualmente, manteniendo al mismo tiempo capacidad de ampliación para futuras necesidades.
 
De este modo, la empresa puede acometer la renovación que necesita hoy sin asumir necesariamente los sobrecostes asociados a los componentes más afectados por la escasez.
 
 
 

El valor de un integrador nacional

En este escenario, trabajar con un integrador nacional aporta una ventaja especialmente relevante: la capacidad de adaptar la solución a las circunstancias reales del proyecto y del mercado.
 
No se trata únicamente de suministrar hardware. Se trata de analizar los requisitos de cada empresa, evaluar diferentes alternativas, validar técnicamente la plataforma y acompañar al cliente durante todo el proceso de implantación.
 

En Dakel llevamos más de 30 años ayudando a las empresas a diseñar infraestructuras adaptadas a sus necesidades, apoyándonos en un laboratorio propio, técnicos especializados y servicios de preventa y postventa.

 
Este modelo nos permite valorar distintas plataformas y componentes en función de los requisitos técnicos, el presupuesto disponible y la disponibilidad real del mercado en cada momento.
 
 
 

Servidores preparados para un mercado menos previsible

La escasez de componentes está transformando la manera en que las organizaciones abordan la renovación de sus infraestructuras tecnológicas.
 
Hoy ya no basta con comparar modelos o consultar precios de catálogo. Factores como la disponibilidad, la compatibilidad, la capacidad de ampliación o los tiempos de entrega se han convertido en elementos decisivos dentro del proceso de compra.
 
Para las empresas que necesitan renovar sus servidores, contar con un integrador capaz de adaptar la configuración a la realidad del mercado puede marcar la diferencia entre asumir sobrecostes innecesarios o disponer de una solución eficiente en el momento adecuado.
 
Antes de dar por hecho que tu próximo servidor costará mucho más o requerirá meses de espera, merece la pena analizar qué necesita realmente tu organización y qué alternativas pueden ofrecer un resultado equivalente.
 
Porque, en un mercado donde los componentes escasean, la flexibilidad también forma parte de la tecnología.
 
 

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