¿Cuánto valen mis datos? ¿Y cuánto vale poder recuperarlos?

Cuando hablamos de backup, pensamos en algo muy sencillo: tener una copia de nuestros datos para poder recuperarlos cuando sea necesario.

Pero ¿qué ocurre si el atacante también consigue acceder a esa copia?

La realidad actual nos obliga a ir un paso más allá. No basta con tener una copia de nuestros datos: esa copia debe estar protegida para que nadie pueda modificarla o eliminarla cuando más la necesitamos.

La inmutabilidad del backup se ha convertido, especialmente frente a amenazas como el ransomware, en un elemento fundamental de cualquier estrategia moderna de protección de datos.

Porque tener una copia de seguridad que un atacante puede borrar o cifrar no es estar protegido.

 

¿Cuánto vale 1 GB de información?

 

No existe una respuesta universal.

El valor de un gigabyte depende de la información que contiene, de su importancia para el negocio y, sobre todo, de las consecuencias que tendría perderla.

Podemos hacer una analogía sencilla: el valor de una lesión no depende únicamente de su gravedad, sino también de cómo afecta a la persona que la sufre. Con los datos ocurre exactamente lo mismo.

Un GB de fotografías personales puede tener un enorme valor sentimental, mientras que un GB que contiene una base de datos de clientes, facturas, pedidos o información financiera puede representar un impacto económico enorme.

Y aquí encontramos la primera conclusión: el valor de los datos no está en la cantidad de gigabytes que ocupan, sino en lo que representan.

 

El valor de los datos no está en la cantidad de gigabytes que ocupan, sino en lo que representan.

 

Si trasladamos la situación al entorno empresarial, el problema no es simplemente perder unos cuantos archivos. El verdadero problema es que podemos perder la capacidad de trabajar.

Cada hora de indisponibilidad tiene un coste. Los empleados siguen cobrando, los proveedores siguen esperando, los clientes siguen demandando respuestas y los gastos de la empresa continúan generándose. Mientras tanto, la facturación puede detenerse.

Por eso, cuando hablamos de backup, realmente estamos hablando de continuidad de negocio.

 

Según un estudio de Sophos publicado en 2025, en las empresas con ingresos de entre 10 y 50 millones de euros, la demanda mediana se situó en 95.000 euros.

 

Según el estudio El Estado del Ransomware*1, publicado por Sophos en 2025, las organizaciones españolas que pagaron un rescate desembolsaron una mediana de 278.000 euros*2para recuperar sus datos. Si nos centramos en las empresas con ingresos de entre 10 y 50 millones de euros, la demanda mediana se situó en 95.000 euros*2. Para una pyme, asumir una cantidad así puede suponer mucho más que un coste extraordinario: puede marcar la frontera entre mantener el negocio a flote, cerrar definitivamente o destinar sus recursos a reconstruir la empresa y empezar de nuevo.


Las amenazas han cambiado. El backup también es un objetivo.

 

Tradicionalmente, el backup se diseñaba pensando principalmente en errores humanos, fallos de hardware o desastres físicos.

Y esas amenazas siguen existiendo.

Pero en los últimos años se ha añadido una especialmente peligrosa: el ransomware y los ataques dirigidos contra la propia infraestructura de backup.

Los atacantes saben que el backup es precisamente lo que permite a una empresa recuperarse sin pagar un rescate. Por eso, uno de sus objetivos puede ser localizar las copias de seguridad y eliminarlas, cifrarlas o comprometerlas.

Según el estudio de Sophos The Impact of Compromised Backups on Ransomware Outcomes*3, realizado sobre 2.974 profesionales de TI y ciberseguridad de organizaciones que habían sufrido ransomware, el 94 % de las organizaciones víctimas afirmó que los atacantes intentaron comprometer sus copias de seguridad, y el 57 % de estos intentos tuvo éxito.

 

Según un estudio de Sophos realizado a organizaciones que habían sufrido ransomware, el 94 % de las organizaciones víctimas afirmó que los atacantes intentaron comprometer sus copias de seguridad, y el 57 % de estos intentos tuvo éxito.

 

Esto cambia completamente la forma en la que debemos plantearnos la protección de nuestros datos.

Antes nos preguntábamos:

“¿Tenemos backup?”

Hoy deberíamos preguntarnos:

“¿Tenemos un backup que podamos recuperar aunque nuestros sistemas hayan sido atacados?”

 

Backup inmutable: de la copia a la resiliencia

 

Imaginemos que un atacante consigue entrar en nuestra infraestructura y obtiene privilegios suficientes para acceder al sistema de backup.

Si las copias son convencionales, podría intentar localizar las copias, eliminarlas, modificarlas, cifrarlas o impedir que podamos utilizarlas para recuperar la información.

El resultado sería especialmente grave: podríamos tener un sistema de backup aparentemente correcto, pero sin ninguna copia válida cuando realmente la necesitamos.

La inmutabilidad introduce una protección adicional.

Cuando se implementa correctamente, las copias protegidas mediante inmutabilidad no pueden modificarse ni eliminarse durante el periodo de retención establecido, incluso si un atacante consigue comprometer determinadas credenciales o sistemas.

La pregunta al definir una estrategia de backup debería ser:

¿Qué garantías tenemos de que esa copia seguirá disponible después de un ataque?

Ahí es donde la inmutabilidad adquiere todo su sentido.

Porque el objetivo final del backup no es tener una copia.

El objetivo es poder volver a trabajar.

 

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*1 Fuente: https://www.sophos.com/es-es/blog/the-state-of-ransomware-2025

*2 Importes convertidos de dólares a euros de forma aproximada según el tipo de cambio vigente en la fecha de publicación.

*3 Fuente: https://www.sophos.com/en-us/resources/impact-compromised-backups-ransomware-outcomes

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